Mostrando entradas con la etiqueta Eterno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eterno. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de mayo de 2020

TUS IMÁGENES SON ÓRDENES

La imaginación conservadora. Gregorio Luri – El blog de Daniel Capó


El gran poder la la imaginación

Me atrevo a confirmar, sin lugar a dudas, que la imaginación es el mejor regalo que se nos ha concedido al venir a este planeta, a esta vida.

Y es que mediante las imágenes que creamos en nuestro cerebro, se inicia el proceso de creación de nuestro futuro. ¿Cómo puede ser esto real? Mucho más simple de lo que puedes imaginarte. Veamos...

El cerebro funciona a través de frecuencias eléctricas, lo que significa que es todo energía lo que procesa. Los pensamientos son energía y así todo cuánto existe en el Universo. 



Cuando creamos imágenes en nuestro cerebro, estamos creando posibilidades. Dichas posibilidades tendrán más o menos oportunidad de convertirse en realidad de acuerdo a la fuerza que le ejerzas a través de la repetición. Esto quiere decir que mientras más repitas la formación de esa imagen en tu cerebro, más poder le ejerces. 

Ahora bien, al crear imágenes nítidas en el cerebro, estás generando información al resto del cuerpo, así que tu cerebro emitirá señales inequívocas respecto a lo que estás imaginando. Si imaginas algo triste, te sentirás triste; si imaginas algo alegre, te sentirás alegre, y así irás sintiendo las emociones de las imágenes que recreas en tu cerebro. 

El Universo responde 

Así como somos campos energéticos, todo en absoluto es energía, no sólo en planeta Tierra, sino en todo el Universo.

Estamos compuestos de los mismos elementos y siendo así el Universo responderá inequívocamente a la energía que le enviamos, ya sea a través de las palabras, los pensamientos o las imágenes que creamos en nuestra mente. 

La más poderosa de todas estas herramientas es la imaginación, pues a través de ella generamos las emociones que son las que "negociarán" nuestro futuro, al que por cierto, también podríamos llamarle destino.

Como sientes, atraes

Si imaginamos que algún peligro nos acecha, sentimos miedo. Si imaginamos que estamos enamorados y somos correspondidos, sentimos felicidad.

Es por esa razón por la que debemos mantenernos alertas respecto a lo que estamos generando en nuestro cerebro, ya que todo comienza con un pensamiento.

Si además de pensarlo, comienzas a imaginarte algo, la fuerza que estás emitiendo al Universo es verdaderamente potente.

Ha llegado el momento de usar la imaginación en clase. • Kadoora

El Universo responde a nuestras emociones y/o a nuestros sentimientos, los cuales responden a su vez, al poder de la imaginación.

Si te imaginas que estás chupando un limón, por ejemplo, sentirás una segregación salivar y la sensación de que realmente estás llevando a tu boca un sabor ácido. Así sucede con todo lo que imaginas.

Cuidar nuestros pensamientos. Seleccionar con precisión lo que imaginamos, porque de ello dependerá lo que sintamos y ese sentimiento será la señal que recibirá el Universo para respondernos en el tiempo que corresponda. He ahí EL SECRETO. 
















miércoles, 6 de mayo de 2020

TENGO PODER

La Definición de los Milagros—Parte 1 — EB Global: Enfoque Bíblico ...

Tengo poder para hacer milagros: estamos viviendo la era de la tecnología y todo lo que conlleva esta realidad, pero desde mi perspectiva nos hemos olvidado de lo más importante, que es enseñar a nuestros hijos a realizar milagros.

La vida de cada ser humano, e incluso de toda la creación, es para hacer milagros.

Ya basta de esperar a que Dios haga milagros espectaculares, a que arregle nuestras vidas.

Pienso que cada uno de nosotros en la vida cotidiana podemos llenarnos de pequeños detalles que no son otra cosa que milagros.

Al leer la Biblia encuentro un sin número de milagros, medito y llego a la conclusión que más prodigioso que multiplicar los panes, es el hecho de saberlos distribuir con equidad y justicia.

Nos impresiona el cambio del agua en vino cuando lo milagroso está en cambiar el egoísmo reinante en fraternidad; en construir cada día un milagro de amor.

Estos son pequeños detalles que desde nuestra vida cotidiana transforman a la sociedad.



Autor: Dr. Fernando Buñay
Cuenca, Ecuador.






miércoles, 22 de abril de 2020

SI DIOS EXISTIERA



Después de observar a mi alrededor (desde que soy plenamente consciente de mi efímera existencia en este lugar que desconozco) puedo decir con certeza, que si Dios existiera, hubiera trabajado arduamente para crear algo más grande y más complejo que el Universo, y luego, sin más, se hubiese ido a descansar, completamente convencido de que tuvo un éxito rotundo al fabricar una maquinaria perfecta.

Claro, esto en el supuesto caso de que existiera... y no le asaltaran dudas de repente, que lo hagan distraerse de su empeño por ser feliz.

Si Dios existiera, de seguro hubiera creado un sistema de reproducción infalible, que no necesitara de algo más que los deseos naturales de reproducirse.

Creo que si Dios existiera, ese sistema de reproducción fuera absolutamente autónomo a la hora de multiplicarse. Sería un sistema tan sofisticado que podría elegir cómo y dónde procrearse. Así tal vez muchos -si no todos- los seres vivos tuviéramos la maravillosa oportunidad de ser diferentes y una que otra vez pudiéramos admirar al otro, aprender del otro, respetar al otro, amar al otro... porque comprendiéramos que aunque diferentes, venimos todos de una misma fuente.


Tengo el convencimiento de que si Dios existiera hubiera dejado que dos polos opuestos formaran parte de un mismo organismo. De esta forma lo positivo y lo negativo tendrían la oportunidad de equilibrarse a sí mismos.


Si Dios existiera estuviera observando cómo juegan lo frío con lo cálido, la luz con la sombra, lo grande con lo pequeño, lo "malo" con lo "bueno", tratando siempre de probarse a sí mismos que son capaces de mantenerse vivos a pesar del otro, y al mismo tiempo gracias a la existencia de ese otro, que aunque siendo su opuesto, le es absolutamente necesario para continuar evolucionando, si así deseara hacerlo.

Si Dios existiera hubiese sido capaz de permitir que el libre albedrío fuera un perfecto método de aprendizaje, de esta manera, si te equivocas, no tendrías oportunidad de culpar a alguien más.

Si Dios existiera no le hubiese dado dos almas a un solo cuerpo, sino que dejara que una sola alma en un solo cuerpo se peleara consigo misma durante toda su existencia, logrando a veces reconocer que si no es capaz de amarse a sí misma, no podría nunca amar a ninguna otra alma.

Si Dios existiera hubiera inventado lo infinito, justo para no tener que interrumpirse teniendo que comenzar de nuevo a cada instante (qué fastidio tener que detener la diversión para ocuparse de algo tan aburrido).


Si Dios existiera permitiría que creyéramos en el error, para que tuviéramos la potestad de corregirnos, una y otra... y otra vez.

Si Dios existiera hubiera creado el sonido y el silencio, pero también múltiples formas para que cualquier ser vivo pueda comunicarse con todos los demás seres vivos, siempre y cuando preste suficiente atención.



Si Dios existiera tal vez quisiera vernos reír, no del otro, sino con el otro y para el otro. Lo más probable es que también le hubiese gustado que todos los seres vivientes conviviéramos en armonía perfecta, comprendiendo que en la visita que se nos dispensa a este planeta, se nos presta un traje que pronto tendremos que devolver. 

Si Dios existiera nos diera la oportunidad de comprender que además de pensar también podemos sentir. Nos preguntara Dios -sólo si existiera-: ¿Podrías detener tus pensamientos y dedicar un poco de tu valioso tiempo sólo a sentir?

Si Dios existiera hubiese inventado la felicidad y la tristeza, pero además nos hubiese obsequiado la potestad de decidir cuál de las dos sería nuestra compañera de viaje.


Si Dios existiera hubiera permitido que un humano creyera más en la fuerza de otro humano, en vez de en la fuerza de sí mismo. Esto sólo para comprobar una y otra vez que el miedo a algo llamado muerte, es lo que a muchos los hace verdaderamente sensatos, aunque sea en el último segundo antes de abandonar un traje llamado cuerpo. 

Si Dios existiera nos hubiera dado la capacidad para mirar más con el corazón que con los ojos. Tal vez así decidiéramos pensar antes de hablar y sentir antes de actuar. 




Si Dios existiera quizás nos hubiera hecho recordar que para ser feliz no necesitamos más que ser nosotros mismos, pues cada uno de nosotros es único e irrepetible, pero además, absolutamente necesario en el tiempo que corresponde seguir aquí, en uno de los lugares que -si Dios existiera- hubiera creado, como parte de algo más grande y más poderoso que el Universo.

Si Dios existiera te hubiese hecho a ti tal cual como eres y a mí tal cual como soy. Pero no... Dios no existe, por lo tanto tú tampoco existes, ni yo... Todo es una farsa, una verdadera utopía... O no.


martes, 9 de febrero de 2016

EVOLUCIÓN CONSCIENTE

Mirar este video una y otra, y otra, y otra vez, de seguro hará de nosotros personas más felices cada día. Espero les guste.
Vive La Vida

Posted by Evolución Consciente on domingo, 7 de febrero de 2016